Por Manuel Llobet.
Al pasar por el centro de la ciudad y atravesar su plaza con un tránsito apacible y ameno, cuesta imaginar que hace tres años esta ciudad fue víctima de la furia de la naturaleza, con un tornado que la atravesó diagonalmente, provocando cuantiosos daños materiales y, lo que es peor, cobrándose la vida de cinco compatriotas.
También afectó a muchos vecinos, que quedaron heridos y con lo puesto.
Me tocó conocer a varias personas en mi corta estadía por Dolores y me llevo el relato de cada uno de ellos.
Recuerdo mi conversación con la gente de la Mesa de Turismo la noche del evento el pasado viernes, con Ivonne y Mauricio, mientras volvíamos de madrugada a la salida del boliche. La charla con Daniela, de la cafetería del Hotel Dolores y hasta la mañana del sábado en la Jefatura, cuando le pedí a un funcionario si había posibilidad de levantar un cable que se encontraba caído y tapaba la plaqueta recordatoria de aquél fatídico 15 de abril de 2016.
En épocas de campaña electoral, qué importante es reflexionar entre todos que la solidaridad entre vecinos de una comunidad no sabe de colores, ni religiones.
Habrá que despertar de una buena vez ese sentimiento celeste, más allá del fútbol. Saber que somos chicos, pero buenos, y que estaremos a las órdenes cuando un semejante, un compatriota necesite una mano tendida.
- La Parroquia Nuestra Señora de los Dolores sigue su reconstrucción
- Torre del Reloj
- La reconstrucción del liceo afectado
- La esquina donde se vivió la ferocidad del tornado
- La imagen de lo que fue un Supermercado azotado por el fenómeno
- Construcciones derruidas










