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“ADIÓS AL ‘ESPACIO FISURONGA’ “

abril 27, 2026

Tuve una profesora en facultad, más precisamente de Régimen Jurídico del Comercio Exterior, que tenía una frase, que no por sencilla era menos válida: “Las cosas deben decirse, las cosas malas para corregirlas y las buenas para que se sepan“.

Inceíblemente desde hace varios años, colgaban un par de championes del tendido eléctrico, situado en la esquina más céntrica de nuestra calle principal (Uruguay y Sarandí).

Hoy ví y me reconfortó que los mismos fueron retirados, poniendo fin (al fín), a una de las imágenes urbanas más paupérrimas que recuerdo en nuestro querido centro.

La pasada semana parodiamos con que el Centro Comercial iba a nombrar la esquina como “espacio fisuronga“.

Vamos a pensar que esta, y la pasada intendencia, estaban distaídas y nunca se dieron por enteradas del “ornamento” en cuestión. Tampoco el Centro Comercial, vale decir también. ¿Borrón y cuenta nueva?.

Algo me preocupó más, y fue la indiferencia social durante tanto tiempo. Para aquéllos que estamos desprovistos de intencionalidades partidistas, y queremos a nuestra ciudad, vemos como el pensamiento propio de la gente sigue siendo funcional a un partido o candidato, antes que a su condición cívica, y con ello, el respeto y orgullo por su ciudad.

Si el sentido de pertenencia por esta tierra, de la que muchos desearían volver, sigue estando supeditado a tal o cual candidato o partido, estamos en el horno y con papas.

Confío más en los ciudadanos que estamos por fuera de la política partidaria para reflexionar profundamente sobre este tema y revalorizar nuestra urbe desde una perspectiva honesta y comprometida.Hago foco en una condición sociocultural que ha venido decayendo hace muchos años y en donde “flaco favor” le han hecho los tres últimos gobiernos departamentales: este, el que estuvo y el que estuvo antes.

Con prácticas que siguen siendo funcionales al clientelismo más perverso. Lamentablemente ninguno ha sido, o es ejemplo del “deber ser”.

Salto va a levantar cabeza desde abajo, el día que el pensamiento propio y el sentido de pertenencia por nuestra ciudad despierte.Va a costar mucho, porque la infección llegó hasta nuestra idiosincrasia.

El orgullo bien entendido de “ser salteño”, no pasa solamente por un campeonato de fútbol del interior, sino por recuperar un legado ancestral, en donde la ética, la honestidad y el pensamiento reflexivo se imponían desde la cultura, el trabajo y los vínculos sociales.

El cambio depende de cada uno de nosotros en las conductas diarias y por algo debemos empezar.

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