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PARA SABER Y CORREGIR

febrero 29, 2020

 

El lunes 24 próximo pasado, tuve oportunidad de volver al Carnaval de Artigas, no como medio de prensa (saltosale.com), sino con otro emprendimiento. En este caso, trasladamos una excursión desde la ciudad de Salto con 40 personas.

(Antes de puntualizar en el hecho que da origen a la nota, quiero comentar que desde hace 6 años junto a Salto Sale, recorro esporádicamente (dependiendo de los tiempos) diversos eventos culturales a lo largo del país. En cada rincón por el que anduve trabajo con la misma pasión. Y contento estoy de ver, que el evento cubierto ha traído gente, y/o movilizado recursos humanos. Soy un enamorado de mi país y quiero que a todos los departamentos les vaya bien.

Jamás caería en la miserabilidad de fijarme en los colores políticos partidarios que gobiernan transitoriamente cada departamento, para emitir opinión o valoración alguna, sea positiva o negativa. Generalmente el Turismo permite nuclear distintos actores políticos en pos de una causa: que a la principal industria del país le vaya bien. Es oportuna la aclaración, pues corren tiempos electorales departamentales y las susceptibilidades por opiniones vertidas en las redes están a flor de piel y con poco rigor analítico).

Al llegar al desfile, a la zona que nos correspondía, que era la “Primera fila del sector B”, tuvimos un inconveniente después de estar en la fila de acceso en la calle lateral que da ingreso, que está casi a oscuras (es increíble la falta de iluminación de ese pasaje, nada menos que aquél que te ingresa a la Avenida Lecueder).

Una vez ingresados en tandas de a dos o tres según las entradas del contingente, mi socio queda afuera resolviendo otra situación. No existe referencia informativa alguna de las zonas. Es decir, no hay un cartel grande que indique la numeración fila y zona con visión global para todos los visitantes. Algo que urge para tener al menos una referencia visual informativa que acorte los tiempos. Máxime cuando los que ofician como acomodadores no están del todo preparados para informar y lo más importante: están superados por el volumen de gente que tienen que atender.

Al llegar luego de consultar a una señora con la identificación pertinente, me encuentro con la desagradable sorpresa que nuestras sillas habían sido ocupadas por gente extraña a la excursión, que no solo estaba mal ubicada, sino lo que es peor, no tenía entrada a primera fila. Vale acotar que sacamos las entradas desde el primer día que salieron a la venta para asegurarnos un total de entradas a primera fila, ya que al igual que el pasado año, compramos solamente primera fila para que el pasaje tenga el mejor marco visual.

No había una silla disponible de las que habíamos comprado, estábamos con un contingente de gente aguardando acceder a su lugar correspondiente que había pago con anterioridad. Además algunas personas mayores que no podían estar mucho tiempo paradas.

Inmediatamente localicé a la persona que estaba para acomodar, planteándole mi problema y la urgencia en resolverlo. Hete aquí la tarea nada agradable de fijarse en cada silla el número detrás y la de mi socio (colaborando con los acomodadores) de solicitarle a cada uno estaba dispuesto en nuestras sillas, la entrada correspondiente.

La acomodadora se veía desbordada de hecho era lógico. Aun dándome la razón, poco podía hacer sin asistencia de otros compañeros. A partir de ahí el problema iba siendo solucionado. Gente, que gracias a la poca supervisión accedía a lugares preferenciales sin ni siquiera tener entrada para la silla, fue abandonando el lugar. Algunos acomodadores alegaban “La gente te dice ‘cuando venga la gente salgo’”. A lo que yo les reprochaba que no se puede permitir esa falta de control y, de última, si el problema se perpetúa, presentarse con un policía obligándolos a desalojar.

Pasados 15 minutos, que para mí y mi socio fueron eternos, toda la excursión ya estaba sentada en primera fila. Faltábamos nosotros pero eso ya no era con carácter de urgencia en virtud que lo primero era la gente. Tuve una discusión con otro muchacho que acomodaba cuando me dijo “Pero la gente ya la tenés sentada” como relativizando mi reclamo. A lo que le respondí con la vehemencia del caso. ”Nosotros tendríamos que haber estado todos sentados desde el primer momento, no es nuestra responsabilidad si por falta de personal supervisor se les escapan personas que no tienen entradas” (Vale decir que el muchacho a posteriori me entendió y colaboró para solucionar nuestra ubicación).

A TODO ESTO: Siempre me quedó la frase de una profesora de facultad de Régimen Jurídico del Comercio Exterior: LAS COSAS BUENAS DEBEN DECIRSE PARA QUE SE SEPAN Y LAS MALAS PARA CORREGIRSE.

Los que me conocen y son seguidores de Salto Sale saben que crítico con fundamentos y sobre todo, con el fin de que lo que fue un problema ayer, sea una solución mañana.

CARTELES INFORMATIVOS DE ZONA Y NUMERACIÓN DE ASIENTOS: Una gran referencia visual indicativa una vez ingresada la gente a la zona correspondiente de la Avenida Lecueder.

MAYOR NÚMERO DE PERSONAL ACOMODADOR: Seguramente por falta de inversión (no de recaudación) la organización del carnaval artiguense sigue fallando al respecto. Los muchachos que ofician de acomodadores después de determinada hora se ven desbordados.
Urge una mayor contratación de personas que favorezcan la ubicación de los visitantes.

VENDEDORES DE COMIDA Y BEBIDAS TRANSITANDO LECUEDER EN LOS INTÉRVALOS: Esto favorecería la movilidad dentro de la zona y acotaría los tiempos. Es increíble formar filas extensas para acceder a una bebida y/o comestible pudiendo habilitar el tráfico de vendedores de alimentos y bebidas por la principal avenida. Favoreciendo de esta forma que el espectador pueda comprar desde su silla sin tener que aglomerarse en determinado punto con el tiempo que se pierde.
MAYOR ILUMINACIÓN DE LOS ACCESOS LATERALES: Generalmente esta actividad festiva, se realiza a la noche y tarde, por ende si algo debe primar es la iluminación adecuada. Vienen visitantes de otras partes del país y la región y no todos conocen las calles.

Vamos arriba, me imagino que FEDESA sabe que desde hace años está jugando en las primeras ligas de turismo carnavalero.

Va siendo hora de obrar en consecuencia para que TODOS resultemos favorecidos.

Manuel LLobet

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