Qué cosa más producida es fotografiar el libro que estás leyendo y subirlo a las redes.
Si hasta las perspectivas son iguales y correspondientes: mesita de luz “impecable” (con menos polvo que los fanáticos de Milei). Libro puesto en diagonal, orientado hacia el vértice inferior de la mesa, donde debe resaltar el título.
Casi como si ese ejemplar literario reclamase “Sacame una foto, así, como si no me diera cuenta”.
El libro mocitos…
¡¡EL LIBRO SE LEE DE CAYETANO!!
COMO LO LEYÓ EL SEBASTIÁN ESE, DE LA HISTORIA SIN FIN… PST!
ENCIMA SE LEYÓ UN LIBRO LARRRRGO COMO POLLERA DE TESTIGO DE JEHOVÁ, BIEN ESCONDIDO
Y NI SIQUIERA EL DUEÑO DEL LIBRO SE HABÍA ENTERADO DE SU LECTURA
Moraleja de Salto Sale: “Nos es que nos sobren bibliotecas, es que nos faltan Sebastianes”.


