Luis Chalar es Magister en Turismo. Como el turismo también es vivencia, Luis reflexionó sobre una vivencia, en un viaje a la ciudad de Salto, para ver la inauguración del Monumento a José Artigas en la plaza homónima.
Memorable: apuntes desde un caso bien real.
En la localidad de San Antonio, cercana a la ciudad de Salto, era muy poco el movimiento de personas que había en sus calles de tierra, a las dos de la tarde del último sábado de setiembre de 1940. Parado en la puerta de su casa estaba Yamandú, quien en ese entonces tenía seis años y muchas ganas de ir a la ciudad de Salto al día siguiente. El motivo no era otro que la inauguración del monumento al General Artigas en la entonces denominada Plaza 18 de julio (hoy Plaza Artigas). Y así se lo hizo saber a su padre el día anterior, quien no dio el sí, tampono el no. Dejó que el universo decida por él. O mejor aún que este le diera los motivos de peso suficientes.
-Si mañana sale el 03, vamos- le dijo
Esa fue la respuesta, esa la promesa, la esperanza, el desvelo. Seguramente esa noche no fue como la mayoría y costó dormirse o mantenerse dormido. Ante semejante condicionamiento del viaje, con las probabilidades en contra, fue necesario poner en garantía promesas varias en un dialogo entresueños con los santos de turno. No quedaba otra. Los recursos no sobraban, ni cerca. Lo más cercano era la fecha de la inauguración.
Por ello, en esa tarde de sábado no pasaron inadvertidas las palabras de Nepomuceno, el vecino del joven Yamandú, quien al pasar por la calle le preguntó.
-¿Yamandú jugaste el 03?”-
-¿Por qué?-
-Porque salió-
Yamandú pensó en que eso podía ser una broma. Era muy temprano y en esos tiempos los resultados de la quiniela argentina demoraban en llegar y más aún en al interior profundo, conociéndose recién cerca las cinco.
-¿Y vos cómo sabes?-
– Pasé por el almacén y escuché que habían llamado a Colonia a preguntar-
La respuesta fue convincente. Además el interlocutor no sabía nada que ese resultado tendría otros resultados más ansiados. Ni bien llegó el padre, Yamandú le pasó la ansiada noticia.
-Salio el 03 nomás, me dijo el Nepo.
-Bueno prepará tus cosas que mañana vamos.-
Ese domingo con cuatro pesos en el bolsillo iniciaron la jornada que los llevaría a la inauguración. Camino a la terminal vieron a Don Pancho, encargado de la estación ferroviaria del pueblo, sacando el auto y zonceando lo saludaron con las mejores galas. Otra vez la buena fortuna. Fueron en auto, comieron en la casa que un familiar de Don Pancho tenía en calle Julio Delgado bajando del Cerro antes de llegar a las vías y retornaron en el mismo auto. Los cuatro pesos también retornaron a San Antonio.
En este próximo mes de octubre Yamandú va camino a cumplir sus noventa años de vida, afortunadamente con salud y compartiendo con su familia sus más preciados recuerdos. Algunos en forma muy recurrente, y con lujo de detalles. Solo basta mencionar el 03, a José Artigas o cualquier otro tema tangencial y es como volver a leer esta historia desde el principio.
Todas las veces me pregunto lo mismo. ¿Qué hace que algo se recuerde más de ochenta años y desde tan temprana edad, con tanto detalle y de forma tan alegre? En gran medida ello responde a una sumatoria de factores que en mayor o menor medida van catalizando: la salida de la vida cotidiana, las emociones fuertes, la jornada de viaje, las nuevas experiencias, las expectativas, los anfitriones, los imprevistos, el rememorarla, entre otras. Todas van tatuando el alma. Sin importar tanto la distancia recorrida o el dinero gastado. Tan fuerte son, que marcan también a quienes la revivimos como oyentes. Se necesitan esos recuerdos felices que vencen el tiempo y marcan hitos en la vida. Para nosotros mismos y para aquellos a los cuales nos debemos.



2 comentarios
Gracias Manuel , hermosa historia de viva , de una persona que tantos recuerdos tendrá para compartir .
Manuel firma tus escritos .
Tío hola! El autor es mi amigo Luis Chalar, de las personas más preparadas en Turismo. Una gran persona de bajo perfil que hizo pública la historia de su suegro