El tiempo nos golpea a todos y la muerte siempre está de ronda. Aunque haya figuras que nos parezcan eternas, en realidad no lo son. El tiempo hace mella y la muerte que tiene oído absoluto, siempre viene. Esta vez la llamaron los tambores de fuego del candombe, las jam session multi-instrumentistas de los Hot Blowers, el rocanrol vibrante del “Malvin Sutil”.
Querido por grandes y niños, músico, actor, presentador, conductor. Versatilidad musical sumado a un histrionismo a flor de piel, convergieron en uno de los artistas más talentosos de nuestro país.
La muerte no perdona trayectoria. Desde hoy, el tambor enmudece, pero mañana volverá a sonar celestial.
“Porque ya lo dice el dicho, siempre que llovió paró”



