El recital duró aproximadamente hora y media, casi sin parar, mas que para corregir alguna falencia técnica con la guitarra de Braulio o un desperfecto en el sonido de un parlante.
La noche iba enfriando en el Anfiteatro del Río Uruguay, y el deseo del público de volver a verlos se encendía cada vez más.
Llegó la hora y ahí estaban Braulio López y Pepe Guerra, historia viviente del canto popular, más la banda que los acompañaba.
Así, un clásico y extenso repertorio le esperaba al gran cierre de la noche sabatina.
Una de las primeras canciones fue “Adiós mi Salto” del poeta Víctor Lima, le siguieron “El Caminito“, “Del Templao” del maestro Ruben Lena, “Ta` Llorando“, “Isla Patrulla“, “Cielo del 69” (otro de los vivados por el público presente), “Simón Bolívar”, “La Niña de Guatemala” y “El Gavilán”.
El espectáculo estaba casi en la última media hora y se venían los clásicos, “El Orejano” (de Serafín García), y se imponía más allá del texto, pues la voz del Pepe Guerra, que aún cautiva, le daba ese halo desafiante. “Los Orientales”, el reconocido texto de Idea Vilariño hecho canción por el dúo, sonaba en todo el Anfiteatro y de todas partes venían nomás, hasta uruguayos del litoral argentino se hicieron presentes para recordar. Sexagenarios nostálgicos de la primera etapa del dúo estaban ahí con ganas de verlos y de vivir el momento que se sabía importante para la historia de la Semana de la Cerveza.
El final esperado estaba reservado para “A Don José“. Empiezan a sonar los acordes de este homenaje de Ruben Lena al General José Artigas. Todos de pie, como en cada ocasión que el dúo interpreta este himno popular uruguayo. El público canta al unísono, nada que no fuera previsible, ya lo sabemos.
La noche también tenía reservado el recuerdo a José Carbajal “El Sabalero”, ya que el bis para la despedida fue con “A Mi Gente“, contagiando el ritmo y retomando un clima más festivo.
Gran show, donde se desplegó el clásico cancionero con la falta de alguna rezagada. Pero si habrá canciones en el historial olimareño para meter en un extenso show como el presenciado.
Cumplieron con lo esperado y el norte del Uruguay otra vez se dio un baño musical, donde confluyen el Río Olimar, el Uruguay y el Queguay.
























