Si Edmundo De Amicis, autor de la novela Corazón, supiera, que uno de los personajes más queridos llamado Garrón.
Aquél niño generoso, solidario, que había perdido a su madre.
El jóven que era puro esfuerzo y corazón, el que se la jugaba por todos sus compañeros.
Si el autor viviera, y supiera que Garrón reencarnó cien años después, en un jugador de fútbol uruguayo llamado Maturro.
¡Si hasta se parecen en la doble R del apellido!
Hoy tenemos un Garrón en la selección.
Hoy tenemos un Maturro.
Hoy tenemos un Todocorazón.
- rbt



