Por M. LLobet.
La muerte de Marcos Mundstock, reconocido integrante de “Les Luthiers” particulariza el peligro de extinción del humor inteligente, sagaz y elegante en esta región del Cono Sur
No voy a hacer referencia al significado que tuvo Mundstock para “Les Luthiers”, ni para el humor en si. “El humor es cosa seria” reza una máxima, ateniéndose a que en el fondo los planteos que sostienen una humorada, muchas veces terminan llamando a la reflexión, o a la denuncia en otros casos.
Soy un convencido, que la cultura general, es la riqueza mas grande con la que puede contar un humorista.
Esto ha ido cambiando con el paso del tiempo y la llegada a escena de nuevas generaciones. Causando el mismo efecto de la risa, pero sin necesidad de un bagaje cultural determinado. Ya que el público al que apuntan tiene un nivel cultural medio. Acostumbrados y formados por los planos rápidos de imágenes de televisión y computadoras. Un público que muchas veces no sabe digerir el contenido humorístico. Pero queda saciado cuando hay alguna que otra expresión fuera de lugar, insultante condimentado con un lenguaje banal y pseudotransgresor.
El humor de “Les Luthiers”, de “Telecataplum”, Fontanarrosa o de “Mordillo” (dibujante gráfico español que se fue el pasado año), allende de su noble condición. Siempre fueron populares, derribando de esta forma el mito de que este tipo de humor era segmentado para intelectuales. Nada mas lejos de la realidad, pues cuando la cultura general es amplia, también se amplían los horizontes y por ende el acceso al consumo de un publico diverso.
El humorista cultivado, en su accionar, tiende a una metamorfosis y puede oficiar de “cláusula adaptativa” para distintos segmentos socioculturales. Si hay algo mas popular que esta adaptación, desconozco
Marcos Mundstock, Roberto Fontanarrosa, Ricardo Espalter o Julio Cesar Castro: tenían un humor diferente entre ellos, así como también diferentes formas de canalizarlo. Pero la misma base cultural donde existía la convergencia del buen gusto, la elegancia y la nobleza humorística.
Se fue el reconocido Marcos Mundstock, otra galera para arriba.


