La cultura o el acervo cultural en un departamento siempre está. Decir que “no hay cultura”, me hace acordar a cuando se decía, o más bien se repetía aquélla guarangada de que “El Uruguay no tiene política exterior”, (lo llegué a escuchar hasta de colegas de RRII).
Si bien nuestro acervo cultural necesita una politica direccionadora, articuladora y ejecutora. Sus ramificaciones, o sea las distintas actividades culturales, se seguirán llevando a cabo al influjo de la gente. No en vano, en tiempos de semi-presencia y/o ausencia de una férrea política cultural a nivel departamental, es cuando más han crecido.
1-) LOS COROS MUSICALES
2-) LAS AGRUPACIONES DE DANZAS FOLCLÓRICAS
3-) LAS ACADEMIAS DE DANZA
Hete aquí, cuando las plazas, parques, calles y salones, desprovistos de cualquier sujeción u organización departamental (más allá del permiso para usarlos claro está), han pasado a tener un rol fundamental amparando al colectivo y brindando la locación necesaria para desarrollar la actividad en cuestión. Trayendo por consiguiente un efecto contagio en otras agrupaciones.
Decir “no hay cultura” es un error grosero, (dicho proveniente en su generalidad, de personas que no son correspondientes con la misma).
Lo que no pasa en Salto, (y es lo que viene en declive desde el año 2011 a la fecha), es considerar a las políticas culturales como un relleno insignificante en una plataforma programática de gobierno.
Pero la cultura siempre estuvo, y estará.
Lo que pasa, es que al estar desprovista de un respaldo gubernamental, y a riesgo de prostituirse.
Prefirió salir y hacer la calle.


