“¡Qué lo parió! “.
Hace 16 años dejaba de existir el popular “Negro” Fontanarrosa.
Víctima de esclerósis lateral amiotrófica(ELA), ya no podía escribir y sus movimientos estaban condenados a la mínima expresión.
Roberto Fontanarrosa, el escritor, el caricaturista, logró con “Inodoro Pereyra” consolidar un tipo de humor excepcional, resultante de la convergencia entre cultura general, ingenio y popularidad.
Esa clase de humor que grafica y documenta costumbres. El tipo de humor que deja secuelas, manifiestas en la intriga y/o curiosidad del lector, por personajes descriptos o parajes nombrados, luego de haber leído.
Se extraña a Fontanarrosa, pero más se extraña, una forma de hacer humor, sin convalidar la agresión fútil o la simple vulgaridad.
En épocas en que los medios de comunicación, muchas veces subestiman el intelecto de la gente, siempre es necesario recordar a los caballeros del buen humor.
Los que batallaron contra la mediocridad, con la cultura como espada y el ingenio como escudo.


