Es imposible, como medio de comunicación no hacernos eco de la situación que está atravesando Diario El Pueblo.
Hay un llamado de parte de su personal de acompañar este lunes a la hora 19:00 en Plaza Artigas lo que seguro será un manifiesto de resistencia y llamado de atención para las autoridades.
El Pueblo es, por lejos, el diario más leído en Salto y por ende el más popular.
Pero la popularidad del mismo no deviene únicamente de guarismos de venta o tiraje, sino en la oportunidad de participación de toda nuestra comunidad en sus páginas.
La inclusión de variadas y tantas voces en sus páginas refleja un sentir vocacional, de brindar ese espacio al ciudadano, que va más allá del sentir periodístico.
El Pueblo ha sido, para muchos actores sociales, el amplificador de su mensaje. Sin desmedro de compartir o no el comunicado de dicho emisor.
También es el diario que se ha mantenido más ecuánime en las opiniones, a veces más, otras menos, pero la intención de mantener la imparcialidad está.
Y no hablo de “objetividad” pues eso no existe. Eso es una falacia conceptualmente ornamental ya que, como sujetos, somos subjetivos ni bien emitimos una opinión. De lo contrario seríamos objetos. Lo que sí respeto de un medio es su honestidad y la búsqueda de una constante ecuanimidad que le permita a ese medio ser lo más imparcial posible. Pienso que el diario lo ha mantenido, es cierto que a veces más y otras menos. Pero la noción de ecuanimidad la tienen y esta se encuentra respaldada por la pluralidad de voces. Es el único diario en Salto que no evidencia una bajada de línea política partidaria desde arriba (punto pelota).
De más está decir que, en la coincidencia o en la disidencia, nunca es bueno que cierre un medio de comunicación. Cuando cierra un medio serio de comunicación, que ofrenda un espacio, que canaliza y/o amplifica un mensaje es casi un uppercut a la mandíbula ciudadana, para hablar en términos pugilísticos. Un recorte a la democracia comunicacional.
Necesitamos escucharnos, necesitamos leernos, necesitamos mirarnos.
Necesitamos de todos los medios, que con responsabilidad, ejercen la actividad comunicacional
El lunes en la plaza.


