No quería dejar pasar la oportunidad de referenciar sobre el reciente fallecimiento de Nancy Guguich.
Cuando niño tuve y escuché los cassettes de Canciones Para No Dormir La Siesta y aunque hablar de Nancy me remonta solamente a esa etapa de mi vida, digo con seguridad que se fue una referente de la canción.
Y no quiero decir “canción infantil”, pues sería injusta la etiqueta.
Con una banda que percibió a los niños como personas con lenguaje propio. Como personas capaces de imaginar u opinar.
Donde se les podía llegar con un lenguaje desprovisto de diminutivos. Ni el “gatito” o el “perrito”. Muchos menos el “guau guau”.
Con Canciones… hubo una intención certera, de tratar a los niños como lo que eran, niños, no idiotas. Elaborando de esta forma un nivel comunicacional directo, preciso. Pero no por eso menos respetuoso o tierno.
Difícil que un niño con Nancy “se fuera a hacer pipí”. Existiendo la posibilidad de hallar el país de las maravillas, y como niños, ser sabedores que todo lo podíamos lograr.
Gracias Nancy por tanta vocación.
Gracias Canciones…
Pienso que como adultos, somos lo que somos por nosotros, pero también somos lo que somos al influjo de.
Puedo pasar la noche en vela y dormir poquito, con mi cabeza funcionando a mil.
Eso sí, lo que jamás me acostumbré, ni acostumbraré, es a dormir la siesta.


