Estrenada en 1941, fue considerada una de las películas más sobresalientes del siglo XX. Interpretada por el talentosísimo actor, director y guionista, Charles Chaplin
Una cinta donde convergen la comedia con el drama social. Una satirización testimonial de la industrialización y el modelo taylorista en la época de la “Gran Depresión” económica de Estados Unidos
En la misma, Chaplin interpreta a un trabajador, un obrero de una fábrica que enloquece por la rutinariedad de su trabajo en la cadena de montaje, donde el trabajo especializado se reducía a su mínima expresión entre los engranajes de una máquina.
El obrero metalúrgico acaba perdiendo la razón y entra en un estado de anomia, singularizando así la condición humana en épocas de crisis y manifestaciones.
De hecho es recordada la famosa escena cuando el protagonista sale del hospital y encarcelado por adentrarse en una manifestación de la cual se encontraba por casualidad
Fue la última película “muda” en el mundo del cine, (y enfatizo en el entrecomillado merced a que si bien no tuvo diálogos, en oportunidades se manifiesta la sonoridad, inclusive en una parte Chaplin entona una canción).
Si bien el cine sonoro había empezado algunos años antes, el actor vio que la sonoridad en los diálogos podría de alguna forma “entorpecer” la esencia del personaje y/o la trama.
La película fue censurada en Italia y Alemania así como también en el régimen franquista español, quienes consideraban en el filme una apología al comunismo.
Chaplin lejos de asumir una postura partidista denunciaba las condiciones organizacionales de la industria, la manipulación y el concepto del hombre/máquina.
“Tiempos Modernos” es considerada una obra maestra del cine, pero yendo un poco más allá, reflejó las condiciones de la época y fue espejo de las pretensiones del modelo económico imperante, en un contexto de crisis y vulnerabilidad social.
Hoy 80 años después, bien vale verla por primera vez o verla de nuevo, en esta noche de febrero.



