Honrar la vida sin considerar al paso del tiempo como un óbice, sino más bien como otro desafío.
Desafíos en los que Margarita estaba preparada, otro chapuzón y a seguir, a seguir.
Una nadadora con 80 años seguía compitiendo y trayendo consigo medallas. Férrea concurrente a los eventos culturales y lectora de libros de nuestra Biblioteca Departamental Felisa Lisasola.
Me recomendaste una novela histórica que sigue siendo un asunto pendiente.
Salto pierde una ciudadana que concebía el orgullo y el compromiso cívico por encima de banderas.
La cultura en Salto pierde una espectadora y actora de primera línea y se la va a extrañar.
Los de siempre, extrañaremos su ausencia en una camerata, en la presentación de un libro, cantando en un coro o en una muestra de cuadros.
Margarita se propuso varios desafíos, pero casi sin querer, detrás de su afable sonrisa, tuvo el mayor desafío: desafió al insolente prejuicio que existe sobre la ancianidad. ¿Y saben qué?, otra vez se colgó una medalla.
Descansa en Paz Margarita Kemayd.


