Es menester considerar el intercambio comercial “músicos con bares o lugares gastronómicos” en cuanto al acuerdo se refiere. He visto con sorpresa, el oportunismo de comerciantes del rubro gastronómico o de pequeños organizadores de eventos del ofrecimiento a solistas o bandas de tocar para el lugar, por el mero hecho de “darse a conocer”.
No voy a detallar porque ya es sabido, del tiempo invertido por el músico en tratar de brindar un buen show, como así también lo que presupone el traslado de equipos de sonido e instrumentos. Pero quisiera detenerme en la oferta “No te podemos pagar pero podés tocar para hacerte conocido”. Como si el lugar en cuestión fuese una especie de Antel Arena, con mucho público y conocido por todos (la mayoría de las veces es todo lo contrario). Son lugares donde si esa banda o solista quisiera tocar para darse a conocer…. Tampoco tendría chance, por ser el lugar “poco coco”. Poco conocido y poco concurrido. Salto es chico y nos conocemos todos, es cierto. Cualquiera que frecuenta las calles o la noche sabe bien cuales son los lugares que no han podido desarrollar una concurrencia digna como para plantearle al músico la “oferta” antedicha. Acá sabemos de lugares pero también de eventos, que llevan muy poco público. Inclusive a pesar del paso del tiempo nunca han logrado consolidar la propuesta. Propuesta que claro está, se sustenta con público. Sin embargo, los mismos consideran que tanto solistas o bandas se hagan “conocidos” por esos lares (¿?).
Como músico, siempre traté de que mis compañeros de banda entendieran, que siempre, pero siempre, hay que cobrar. Salvo en eventos a beneficio de algún damnificado o algunos eventos puntuales, como cuando tienen por encima un fin cultural no pecuniario. “Hay CUCHICHI para el toque”. CUCHICHI fue un término que inventara por el 2018 para bromear con mis compañeros, refiriéndome al dinero, la plata, morlacos, tarasca etc. Yo le llamaba CUCHICHI.
Ellos sabían que siempre iban a tener su “cuchichi”. Aprender a valorizar el trabajo que uno brinda, prescindiendo de esta forma de ofertas gastronómicas o de visualización. Ni por la comida, ni por la vidriera. Por cuchichi. Entiendo que cada banda o solista hace lo que ellos consideran pertinente. Hablo por mi y por lo que inculco en mi banda. Ojalá todo el gremio musical pensara igual, sin importar ser una banda con 6 meses de historia o 10 años.
HAY QUE PONERSE DEL OTRO LADO
También me pongo del otro lado del mostrador, enfatizando de que el músico tiene que entregar todo su esfuerzo en el lugar, ser responsable con horarios y por respeto a los espectadores concurrentes. También es importante que el músico apoye a quien le da la posibilidad de tocar por dinero, asistiendo otro día como uno más del público y consumir dentro del local. Debe existir reciprocidad cuando el trato es justo. Pero eso no quita lo primero, si no es por cuchichi nones. Porque para tocar un par de canciones gratis, prefiero ir a tocar otro tipo de par. (aunque siliconadas sean)


