El último Café Sorocabana que queda en nuestro país. Con su mobiliario original, sillas con respaldo curvo y tapizado verde.
El reloj que quedó suspendido en el tiempo desde 1975, (porque no había relojero que lo hiciera andar).
El recuerdo de literatos, amigos que hicieron de la juntada del Café, un ceremonial de la vida.
En el recinto se guardan granos de café, los últimos importados desde Brasil en 1982, tazas originales y la antigua máquina de café
Una parada ineludible haciendo cruz con la Plaza Sarandí.
EL último Café Sorocabana…Desde 1942 en Durazno.


